Aprovechemos las vacaciones para aprender a ser consumidores más responsables.

 

Acabo de regresar de unas merecidas vacaciones, y de ello voy a hablar en mi artículo. ¿Cómo debo actuar cuando mis hijos no paran de pedirme cosas y más cosas durante las  vacaciones?

Siempre he dicho que los padres se enfrentan a un auténtico desafío en educar a sus hijos a no ser tan consumistas, pero en vacaciones, muchísimo más.

 Si observas un poco a tu alrededor no te costará mucho ver a niños pidiendo cosas y a padres desesperados razonando con ellos.

Y en vacaciones ya es una locura,  he visto niños pidiendo helados sin parar, otros querían montarse en las atracciones de monedas que están por todas partes, otros querían subir a las colchonetas tan chulas que colocan en algunas playas y que por cierto, son carísimas , otros arrastrando a sus padres del brazo hacia las tiendas del paseo marítimo. Y claro, ver a tu hijo con una rabieta, muchas veces te hace ceder ante sus peticiones.

 Los niños consumistas piden y piden. Siempre quieren más. ¿De qué nos sirve darles y darles si sabemos que nunca van a estar satisfechos? ¿Realmente crees que eso es bueno para tus hijos?

Una mamá me contaba el otro día que su hijo había cogido una rabieta por un peluche que finalmente compró y a los diez minutos su hijo le pidió que se lo guardara en el bolso y no volvió a acordarse de su peluche. ¿No os habéis sentido a veces frustrados por situaciones como esta? Y habéis dicho “ya no me pasa más”, pero os ha vuelto a pasar.

Si un niño pide y pide ¿la solución es dárselo todo? NO. La solución es darle educación financiera.

Si a un niño le damos todo lo que pide le estamos enseñando a NO valorar lo que tiene, a NO saber posponer las gratificaciones, a conseguirlo todo sin esfuerzo, a que las cosas caen del cielo sin más. Les alejamos de la realidad de la vida, que es otra.

Con esto no quiero decir que sea malo pedir o desear algo, claro que no. Tampoco es bueno reprimirle constantemente por manifestar lo que quiere, en un futuro puede ser alguien que no sepa reconocer lo que necesita y termine por aceptar y asumir lo que los demás quieren.

Algo fundamental es que no debemos asociar el amor a los regalos, nada tiene que ver. El mejor regalo para tu hijo es educarle en el consumo responsable e inteligente.

Sobre el consumo escribiré muchos artículos más, porque sé que es una de las grandes preocupaciones de los padres, pero hoy voy a céntrame en daros algunas pautas para ayudaros cuando salgáis de vacaciones.

  1. Prepara las vacaciones con ellos, no les dejes al margen de algo tan especial para los niños.  Implica a los niños en el viaje. Antes de salir, cuéntales los lugares que vais a visitar, enséñales todas las cosas maravillosas que vais a hacer, entusiásmales con los lugares que veréis, restándole importancia a las compras.

     

  2. Trabaja el consumismo desde casa. Evitar el consumismo en niños no funcionará en los viajes si en casa no tenemos la misma filosofía. Mentaliza a tus pequeños en su día a día evitando compras compulsivas, enseñándoles a ahorrar energía y recursos, etc.

     

    Ayúdales a reconocer el mensaje subyacente en la publicidad.

    Los anuncios no van a desaparecer y no podemos evitarlos. De hecho, la publicidad es cada vez más agresiva. Se incluyen juguetes en millones de productos. El otro día fui a un centro comercial a comprar unos zapatos para mis hijos y al lado de la zapatería infantil está la juguetería ¿casualidad? No. O fui al cine y después de la película se abre la puerta para salir que justo da a un parque infantil de bolas ¿casualidad? No. 

    Los padres no tenemos fácil este desafío y creo que los niños tampoco, hay que entenderlo. Para los mayores tampoco es fácil que nos estén constantemente mandando mensajes publicitarios y no caer en la compra. De hecho hay adultos que compran y compran por encima de sus posibilidades generando deudas, con el impacto negativo que eso conlleva en muchos casos. Es importante aprender a ser consumidores responsables desde pequeños, a tener hábitos financieros saludables. Por ello debemos enseñar a nuestros hijos la diferencia entre NECESITAR ALGO y DESEAR ALGO. Y la segunda parte enseñarles a DISFRUTAR DE LO QUE TIENEN  y no a ESTAR TRISTES POR LO QUE NO TIENEN.

    Esta es una labor continuada y de paciencia, pero os aseguro que los niños tienen una enorme capacidad para aprenderlo.

    Juega con tus hijos a descifrar los anuncios, hazles preguntas ¿lo quieres porque te gusta o por que sale en la TV? ¿Te gusta el producto o lo que se regala? ¿Crees que siempre dicen la verdad?

     

  3. Asígnales un presupuesto en las vacaciones y que ellos se responsabilicen de adminístralo. Tiene muchos aspectos positivos porque les estamos reforzando su autonomía, su individualidad y la responsabilidad. Les encanta sentirse mayores.

     

    Preparar juntos ya desde casa con qué dinero van a contar y que serán ellos los responsables de gastarlo.

     

    Mi consejo es que salgan con un monedero de casa listos para el viaje con una pequeña cantidad y cada día o cada semana, depende de la duración de las vacaciones, les asignéis una paga para que ellos la sumen a esa cantidad y así aprendan a gestionar sus ingresos y sus gastos.

    Si le dais todo el dinero a principios de las vacaciones posiblemente lo gasten pronto y al quedarse sin dinero os enfrentéis al mismo problema. Hasta que no aprendan a administrarse bien, no es buena idea que lo reciban todo al principio.

    Las ventajas de darles el dinero gradualmente son muchas: les estáis enseñando a administrar y repartir el dinero a lo largo del tiempo, aprenderán que si se gastan su dinero en el momento no tendrán dinero más adelante. También les ayudas a tener un objetivo de compra y a tener paciencia para conseguirlo, posponer la gratificación inmediata y saber esperar. Les enseñas a ser conscientes de lo que cuesta ganar el dinero, el valor del esfuerzo o la perseverancia.

    También les fomentas que no se quede con lo primero que vea, sino que sea capaz de buscar información, de compararla y de elegir.

     

  4. Importante es que dejéis claro qué gastos serán asumidos por la familia y qué gastos deberá asumir el niño con su monedero.

     

    Si no quieres que los niños consuman, evita visitar los centros comerciales, ferias infantiles o lugares donde se incite al consumo. .

     

  5. Dar ejemplo. Es complicado que tus hijos no consuman si tú vas cargado de bolsas con todas las cosas que has comprado. Esta máxima sirve para todo, no sólo para viajes. Si queremos que nuestros hijos no sean consumistas, primero debemos de dejar nosotros de serlo. En mi caso, yo también me asigno mi presupuesto para mis compras en vacaciones, llevo mi monedero y enseño a mis hijos con el ejemplo. Los niños no se fijan en lo que decimos, se fijan en lo que hacemos.

 

Finalmente quiero terminar con una reflexión recalcando el papel de las familias frente al consumo de sus hijos. Pienso que son las actitudes de los padres lo que determina en gran o pequeña medida el valor del consumo para los pequeños. Cómo nos comportamos, qué valoramos, y los comentarios que hacemos los padres tienen una influencia incuestionable en los hijos, y por lo tanto, deberíamos vigilar qué ejemplo le estamos dando.

Y como siempre os digo, que si os parece buena idea poner en práctica estas pautas y nunca lo habéis hecho, hacerlo con vuestros hijos es una manera increíble de aprender juntos.

Felices vacaciones ¡¡¡

 

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