Papá , Mamá ¿aprendemos consumo responsable juntos?

11 May 2016

 

"Papa quiero”, “Mamá cómprame”, “Cómpramelo, cómpramelo”… ¿Os suenan estas frases?

 

Muchos padres piensan que sus hijos no paran de pedirles cosas, que no valoran lo que tienen y que poco se esfuerzan por conseguirlas. ¿Qué hacer en esos casos? En el artículo de este mes voy a daros algunas pautas para ayudaros en esta labor.

 

Tener buenos hábitos de consumo nos lleva a saber comprar, a pensar antes de consumir, a comparar antes de decidir, a escoger entre unas cosas y descartar otras. Nos ayuda a simplificar nuestra vida y no necesitar tantas cosas, a descifrar los mensajes publicitarios, a ser consumidores informados para evitar situaciones abusivas y engaños, a administrar mejor nuestros ingresos y gastos.

 

Así que yo os animo a que ayudéis a vuestros niños a ser consumidores inteligentes porque con ello contribuiréis a su bienestar personal y al de la familia.

 

Cada vez los niños acceden al consumo antes, están expuestos a publicidad constante que les incita a consumir, por eso los padres nos enfrentamos a un auténtico desafío a la hora de educar a nuestros hijos a consumir. Es una labor continuada y de paciencia, pero si algo tenemos los papás y las mamás es mucha paciencia con la educación de nuestros hijos.

 

 

 

 

¿Cómo son los niños ante el consumo?

 

Son impacientes e impulsivos: quieren las cosas y las quieren ya.  

Están sobre estimulados: lo quieren todo, lo quieren rápido, cuando lo tienen, se aburren pronto y quieren otra cosa. Acostumbrados a tener todo lo que piden y a veces lo tienen antes incluso de que lo pidan, y en muchas ocasiones no se emocionan con nada.

Son muy sensibles a la novedad, quieren lo último. Conocen los productos y las marcas desde casi los dos años porque tienen acceso fácil a la publicidad.

 

Hay dos ideas importantes que hay que transmitir a los niños:

 

La primera idea que debemos enseñar a los niños es que lo que hacemos con nuestro dinero, el uso que le damos, es muy importante. Debemos usar nuestro dinero de forma adecuada, de forma ética.

 

La segunda es sembrar en los niños la idea de que el dinero que tienen para gastar depende del que recibe y ahorra. Y para decidir mejor cómo y en qué gastarlo, lo mejor es hacer un presupuesto.

 

¿Cómo puedes ayudar a su hijo a tener hábitos de consumo adecuados?

 

En primer lugar aproveche las experiencias cotidianas para enseñarle. No sirve de mucho que siente a su hijo y le dé una charla increíble. Aproveche su día a día para enseñarle de forma entretenida. Cuando hagan la compra, por ejemplo. Normalmente los padres huyen de este tipo de situaciones porque los niños no paran de pedir cosas, pero esas situaciones son perfectas para educar a nuestros hijos. Siempre es mejor afrontar estas situaciones para tener la oportunidad de educar a través de la experiencia.

 

 Conviértelo en su ayudante de compra, pueden hacer juntos el menú, la lista de la compra y jugar a comprar juntos. Para que le sea más fácil y hasta que los niños aprendan puede incluir en la lista de la compra un único capricho. Una vez en el supermercado debéis ceñiros a la lista y adoptar buenos hábitos, como comparar precios, calidades, así como valorar las ventajas medioambientales y saludables de algunos productos.

 

 Fomentarle que no se quede con lo primero que vea, sino que sea capaz de buscar información, de compararla y elegir.

 

Enséñale la diferencia entre necesidades y deseos. ¿Realmente lo necesitas?

 

No se puede tener todo, hay que elegir. Cuando elegimos unas cosas tenemos que descartar otras, no pasa nada. Tendremos que aprender a decidir. La parte fundamental en aprender a decidir está en que deben estar contentos y disfrutar con lo que han elegido y no estar tristes por lo que han dejado y no tienen.

 

Enséñele a esperar. Para los niños lo inmediato prima, no tienen paciencia cuando quieren algo. La paga es una buena herramienta para enseñarles a tener paciencia hasta conseguir el dinero suficiente para comprarse lo que quieren, a valorar el esfuerzo y a disfrutar más de su recompensa. Puedes ver el artículo relacionado sobre la paga.

 

No debes darle siempre todo lo que piden. Si les acostumbramos a darles todo lo que piden les alejamos de la realidad porque no siempre podrán tenerlo todo.

 

Enséñele el valor de las cosas, el valor del esfuerzo y el trabajo. Para los niños más mayores puede calcular el coste de las cosas en “coste de esfuerzo” ¿sabes cuantas horas tiene que trabajar papa o mamá para comprar lo que tú quieres? Hágale ver el esfuerzo que a usted le supone, pero siempre desde el punto de vista positivo para que no vea el trabajo como algo negativo. 

 

¿Jugamos a descifrar la publicidad?  Vamos a ayudar a nuestros hijos a reconocer los mensajes subyacentes de la publicidad. ¿Lo quieres porque te gusta o porque sale en la TV? ¿Te gusta el producto o lo que se regala? ¿Crees que siempre dicen la verdad? Cuando a los niños en mis talleres les cuento los trucos publicitarios les encanta y empiezan a fijarse mucho más y a ser más críticos. Los juguetes incluidos en los productos infantiles, las máquinas expendedoras de todo tipo, las estrategias de los centros comerciales… ¿por qué no empezar explicándoles a nuestros niños esto?

 

Cuando salgas con tus hijos, implica a los niños en tus planes, entusiásmale con lo que vais a hacer, restándole importancia a las compras. Si no quieres que los niños consuman en un determinado momento, evita visitar los centros comerciales, ferias infantiles o lugares donde se incite al consumo.

Fomente las actividades en familia que tanto gustan a los peques y que no cuestan dinero.

 

Trabaja el consumismo dese casa. Evitar el consumismo en los niños no funcionará si no tenemos la misma filosofía en casa.

 

Da ejemplo.  Los comportamientos que tenemos los padres influyen mucho en el consumo para los niños. Cómo nos comportamos, qué valoramos, y los comentarios que hacemos tienen una influencia incuestionable en los hijos, y por lo tanto, deberíamos vigilar qué ejemplo le estamos dando.

 

Y como siempre os digo, que si os parece buena idea poner en práctica estas pautas y nunca lo habéis hecho, hacerlo con vuestros hijos es una manera increíble de aprender juntos.

 

Buena Suerte

 

 

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